El presidente electo dio a conocer los nombres de quienes asumirán la representación del Ejecutivo en las regiones, en una señal de despliegue territorial de su futuro gobierno.
Hoy se presentó la nómina de delegados y delegadas presidenciales que asumirán la representación del Ejecutivo en las distintas regiones del país, en el marco de la conformación de su equipo político y territorial de cara al inicio de su mandato.
La lista considera profesionales con experiencia en el sector público, privado y académico, varios de ellos con trayectoria como autoridades regionales y comunales, ex parlamentarios, ex seremis y directivos de servicios públicos. El criterio de selección, según se ha señalado, apunta a fortalecer la coordinación territorial y la implementación de las políticas del futuro gobierno a nivel regional.
Entre los nombramientos a nivel nacional figuran Manuel Millones en la Región de Valparaíso, Sofía Cid en Atacama, Katherine López en Antofagasta, Susana Pinto en O’Higgins, Juan Eduardo Prieto en el Maule, Luz María Vicuña en Aysén y Ericka Farías en Magallanes, configurando un equipo con presencia en todo el territorio y con experiencia en gestión pública y política regional.
En el caso de la Región del Biobío, el presidente electo designó como delegado presidencial a Julio Anativa, quien cuenta con experiencia en la administración pública regional y municipal. Ha ejercido como encargado de la Unidad de Inclusión y Desarrollo Social del Gobierno Regional del Biobío y como administrador municipal de Cañete, con un perfil vinculado a la gestión territorial y la coordinación con gobiernos locales.
Para la Región de Ñuble, en tanto, fue nombrado Diego Sepúlveda como delegado presidencial. Abogado de profesión, ha desarrollado su carrera en el ámbito jurídico regional, desempeñándose como jefe del Departamento Jurídico de la Intendencia de Ñuble, además de mantener una trayectoria académica en derecho.
Con la presentación de esta nómina, José Antonio Kast avanza en la definición de su estructura territorial, delineando el rol que tendrán los delegados presidenciales en la relación entre el nivel central y las regiones, así como en la ejecución y coordinación de las políticas públicas del próximo gobierno.







