Este lunes el Subsecretario de Justicia, Ernesto Muñoz y el Director de Gendarmería, Rubén Pérez, realizaron una visita inspectiva al Complejo Penitenciario Biobío, el cual comenzó con la implementación de uniformes distintivos para los internos del módulo de máxima seguridad.
En la ocasión, el Subsecretario de Justicia, detalló que la implementación de la ropa “forma parte de un esfuerzo que cumple con las recomendaciones internacionales que nos permiten hoy día enfrentar el crimen organizado en las cárceles de nuestro país, teniendo el control y segmentando a quienes son líderes de bandas criminales”.
Según explicó, el régimen junto con contemplar un uniforme que los distingue del resto de la población penal, también contempla una serie de restricciones como las salidas a patio, las encomiendas y las visitas que reciben, que solamente se pueden hacer a través de un vidrio.
El subsecretario además detalló que para el 50% de las unidades penales del año 2026 van a quedar cubiertas con tecnología de inhibición, enfatizando que “también hemos seguido con reformas, por ejemplo, que hoy ya están en segundo trámite constitucional, la generación de un departamento especial de Gendarmería que solamente va a tener que ver con estas unidades de máxima y alta seguridad”.
“Estamos dándole un marco normativo a este régimen segregado que nos permite también resguardar las facultades de Gendarmería de Chile respecto a la seguridad penitenciaria”, expresó.
El uniforme está conformado por cuatro piezas, el cual incluso tiene un proceso separado de lavandería con el fin de que no se junte con el del resto de la población.
“Tenemos pantalón distintivo tipo jeans, polera, short y polar. Y de cara a la época invernal, una parca, una casaca más gruesa, resistente, que permite una mayor tolerancia al frío”, mencionó el director de Gendarmería.
Además añadió que no ha existido resistencia por parte de la población penal, en ninguno de los tres recintos donde se ha aplicado la medida.
“Hemos puesto especial énfasis en todas las acciones de régimen interno que nos conduzcan a no descuidar ningún momento y ningún espacio, entregándolo al azar para un adecuado control”, expresó.
El director de Gendarmería además señaló que para el 2034 se proyecta que habrá alrededor de 74.000 personas privadas de libertad, por lo que apuntó a que es necesario aumentar la dotación en al menos mil gendarmes con el fin de enfrentar el crecimiento de la población penal.







